
No me había percatado de lo valiosa que es la vida al saber que se puede perder en cualquier momento y por cualquier circunstancia;
que su transcurso está plagado de pendientes y estos no terminan aún después de partir sin nadie y sin nada.
Siendo tan vulnerable,
pienso en esto cuando el sueño rebasa a la inquietud,
la fragilidad en mi humanidad está presente todos los días con limitaciónes físicas y mentales que no responden con afinidad hacia mi propia imaginación y curiosidad.
Ahora es cuando,
mañana quién sabe,
Dios dirá...
...simplemente,
me encuentro varado como la sirena que escapa a su realidad inmediata,
esperando que la marea ascienda y venga por ella;
la artillería de mi pensamiento responde a la de un aferrado coleccionista de recuerdos y conocimiento.
Experiencia que sirve para conservar la poca cordura que aún me resta depués de enfrentar tantos episodios de realismo y de crudeza.
La vida no es cosa sencilla,
certera respuesta que de vez en cuando reafirma mi precarea condición humana.
Porque los fantasmas ya descansaron...
...y yo sigo en la espera.

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