
Sin decir a donde,
recorro el camino de tu angustia;
sin decir en qué momento,
busco la huella de un paso tuyo.
Sin definir con qué método,
analizo la historia de tu origen.
Sin decir nada,
te digo todo;
vasta con una mirada...
... y si no puedo mirar es suficiente con exhalar un suspiro al aire,
recordando tu nombre,
por la voz interior de un instante;
frases desesperadas por escapar de su exilio.
¿Hasta cuándo habrán de permanecer prisioneras?
No al encierro,
sí al encanto;
no a la negativa,
sí a la posibilidad.
Sin decirte,
lo pienso;
sin pensarlo,
te digo todo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario