
Soñando,
cuesta demasiado cuando despierto sin el reflejo del gran ventanal;
¿cuánto tiempo habrá de trancurrir para mirar el ocaso desgastado?
Discretamente,
los últimos destellos de aquel atardecer fluyen ante un despejado horizonte con el ventanal entreabierto.
El instante futuro que llega primero a la mente para después volverse presente.
Resplandor que nace para esconderse en lo más recóndito del subconsciente.
La imagen del gran ventanal me transporta al anhelado mundo de la imaginación perpetua;
quisiera penetrar la barrera de la inseguridad y la conciencia,
establecer verdadero contacto con el exterior;
salvaje y caótico,
resaltando fragmentos de ansiedad al no tener la audacia suficiente para externar la verdad,
mi verdad,
mi propia desnudez ante mi mismo.
Sobra sentimiento aunque faltan palabras para abrazar poco tiempo a la fidelidad.
Son tiempos difíciles para atestiguar la escasez expresiva del código en la intimidad.
aunque...
podría ser diferente;
cuando la actitud para vencer es más fuerte que el montaje de la moral o la verguenza.
Ahora es cuando abro por completo el gran ventanal y me introduzco por el para sentir:
La verdadera libertad.

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