
(II)
El ser que nace para morir detrás de una lágrima caída;
Un proceso que derrumba la obsesión en efímeros anhelos de agonía.
Podría resultar ingenuo creer que el universo no tiene límites en el espacio;
la más perfecta creación de todas las conocidas e imaginadas.
El sueño y la conciencia,
juntas atestiguan el miedo perpetuo en esta arista del cubo.
Uno de tantos reciclajes se reinicia con la inevitable extinción del anterior;
profanos y creyentes que desaparecen sin diferencia exclusiva.
Cambio tras cambio en la existencia,
esta se remonta a las estrellas que nos vieron nacer;
arriba y más arriba del cielo reconocido por una limitada perspectiva humana.
Universos paralelos e invisibles para los sentidos abundan en un solo terreno de lo ordinario.
muchas veces sin saberlo,
negamos la existencia de nosotros mismos.
Planetas, sistemas y galaxias albergan este y tantos vestigios de una creación momentánea:
¿Qué misterio guarda en su forma y significado?
Aquel big bang es tan solo la huella olvidada por "Dios"
personaje escondido a miles de millones de años luz en el tiempo y espacio desconocido.
¿Alguna vez llegaremos tan lejos?
Reflexionarlo podría ser el origen de la "fe"
tan necesaria y olvidada por numerosas limitaciones en una parcial ocupación cerebral.
La energía que produce instinto,
inteligencia y emociones;
Lo que en nosotros mismos se mantiene más allá del cuerpo que la contiene;
aquella que se transforma,
y que en su origen produce un misterio instantaneo;
la evolución;
el paradigma existencial más severo.

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