(I)
Lágrima que limpia la espesa arena de una ojera oscura y pronunciada.
Largo sendero de nostalgia involuntaria;
me tomas por sorpresa,
me invitas a pasar la noche,
a descansar en tu lecho de orquídea sigilosa.
Destino por el cual deambulo en dirección opuesta a mi más anhelada existencia.
Lágrima solitaria y distante;
envuelta en perversión y capricho,
en obsesión y castigo;
la conciencia que puede estar tranquila,
pero no satisfecha.
Delirio improvisado en un eslabón oxidado y maltrecho.
Sufrimiento,
pero a la vez placentero desinterés disfrazado.
Lágrima que llega para ahogarse en su propia melancolía;
para secar su cuerpo en el sepulcro del eterno traspatio.

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