Sin rumbo fijo, el viajero simplifica sus emociones.

...y exploras las calles, alucinante viajero, distante y errante recorres el verde jardín de los fantasmas.

lunes, 11 de octubre de 2010

Sin rumbo fijo (A27)



… Y voy rumbo al refugio de tus anhelos,

caminando presuroso con la flor entre las manos,

tropezando de vez en cuando y agitado por este fuerte viento en ascendencia,

persiguiendo aquel aroma distanciado;

es la esfera que descompone en pequeños fragmentos dicha recepción;

Como si un ángel levantase el vuelo,

despegando lentamente y dejando su rastro,

Aquella huella en armonía repentina,

con el fuego que atiza los deseos más profundos,

calcinando estos terrenos ya erosionados por el paso del tiempo.



… y exploras las calles, alucinante viajero, distante y errante recorres el verde jardín de los fantasmas;

húmedo, espumoso y friolento, son tus prados que huelen a tierra mojada,

que transportan la ilusión más buscada,

sobre esta colina con neblina sugestiva,

por los espejismos que se muestran en la cima de una lucidez titubeante y en decadencia.

Porque sigo a mi ritmo lentamente;

Te cuento,

algunas vivencias y a la vez ninguna con el suficiente encanto,

como si estuviese perdido entre los brazos de la indiferencia sin rumbo fijo,

gritando en el eco sigiloso que nadie escucha,

aquella imagen repentina con tu nombre,

desde la sombra que te sigue a todas partes.

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