
Como dejar atrás aquellos instantes que regresan con un brillo de esperanza incierta,
cuando aquel resplandor reaparece,
impregnando cuantiosos fragmentos que no tienen retorno;
la remembranza de un anhelo ya olvidado que vuelve tocando a mi puerta,
para presentarse con los canticos desesperados por este retraso.
Aun puedo verte desde lo alto de un árbol,
danzando,
sonriendo a cada momento,
aun puedo observarte durante largas horas,
jugando,
sola o con tu hermana,
siempre risueña al saber que los reflectores te cubrían por completo;
fue la insistencia por admirar aquella pequeña y hermosa silueta,
por atestiguar cada movimiento a detalle,
lo importante que representó explorar aquella incomprensible,
pero sublime sensación;
Sí, aún puedo verla,
olerla;
trastocarla.
Solo,
y a través de esta ventila inquieta,
me asomo para raptarte en efímeros intentos por rescatar tan anhelados deseos.
Fuiste única,
no solo por aquellos días que se disiparon con la bruma de los ayeres,
y es que aun sigue viva tu imagen,
la que alguna vez conservé con tanta insistencia y discreción;
aún continúa vigente en aquel rústico espacio,
donde tú y yo estábamos juntos,
donde convivimos para atestiguar aquellos primeros brotes de ilusión primaria,
ese mundo que diseñé para los dos,
pero que nunca me atreví a compartir por ser tan solo un principiante mas a tu encanto.
Todos estos años,
he intentado hallar los fragmentos de un anhelo desquebrajado,
ya encontrados,
llevan consigo el grito de agonía que en un principio provocó esta inevitable separación,
y que al mismo tiempo se volvió tan difícil de asimilar.
En algún momento estuve preguntándome,
que sería de ti,
si realmente existió la posibilidad de buscarte para entregarme.
En algún momento,
recorriste el camino de la inconsciencia,
insistente,
desperté varias veces de aquel sueño con la premisa para cumplirlo…
…aunque…
…nada de esto fue posible al escape,
porque fuimos presas de un largo letargo,
profundo y continuo;
cada quien caminó por su propio destino,
refugiados en aspiraciones improvisadas y decisiones aplicadas.
El delirio había gestado,
cuando nos separamos,
había estado dormido todos estos años;
finalmente,
ha despertado en una oleada de nostalgia,
al volver a contemplar aquel rostro,
que recordaré hasta el ocaso de mis días.

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