Sin rumbo fijo, el viajero simplifica sus emociones.

...y exploras las calles, alucinante viajero, distante y errante recorres el verde jardín de los fantasmas.

lunes, 19 de julio de 2010

KATUN (A27)


Inmersos en la nueva era,

Es la entrada al cambio de paradigma,

Una caída al vacío.

Cuando el ermitaño que llevamos retorna silencioso,

Sigiloso por un entorno inaceptable que consume nuestra apatía,

la resistencia más arraigada,

Resistencia rebeladora,

Desahuciada;

por esta sensación atractiva que engaña y acecha por esta doble causa.

Es el síndrome catastrófico,

Que se pierde y regenera simultáneamente,

Que extravía,

en proporción al tiempo cercano y emergente,

Al tiempo distante y desolado.

Son volátiles causas y numerosos efectos al intentar repeler los embates de un suplicio,

Sufrimientos definidos por constantes reordenamientos en las preferencias individuales más intensas,

Por convicción o conveniencia,

Donde vivir al día representa la rutina más contundente.

Son estancadas intenciones por cimentar,

Donde se clarifican los cambios reales,

Porque el aumento de incertidumbre provoca miedo,

Inevitable temor al no vislumbrar otra solución que no sea el resultado de una intensa necesidad.

Porque prepararse para luchar es indudable,

Nosotros elegimos la forma,

Escogemos y recorremos la vía,

Diseñando con el pensamiento,

Edificando a través de acciones,

Provocando consecuencias e impactos,

Cumpliendo metas,

Triunfando,

Fracasando,

Riendo,

Llorando,

Aprendiendo,

Conviviendo;

Adaptándonos al contexto,

Transformando el espacio ocupado.


Porque solo se trata de vivir,

Simplemente vivir,

lo único verdaderamente importante,

Porque dejar de hacerlo sería un abandono sin retorno,

Como deambular sin destino,

y a la deriva…


…sin dejar de claudicar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario