Sin rumbo fijo, el viajero simplifica sus emociones.

...y exploras las calles, alucinante viajero, distante y errante recorres el verde jardín de los fantasmas.

martes, 13 de julio de 2010

Salto en el tiempo y el espacio (A27)


Existen ocasiones en las que como seres humanos somos limitados en nuestra capacidad para entender el "salto" que algunos seres elegidos están obligados a realizar,

por convicción o designio,

es el cumplimiento inquebrantable a un largo proceso que lleva consigo el peso de un orden desconocido.

Para quienes somos externos es difícil asimilar el “porqué”

la antesala previa al "salto",

ya que la causa puede originarse de manera imprevista e incluso abrumadora.

Más difícil aún es el “después” de realizar el "salto."

Fragmento que desata incalculable dolor por la decepción a una pérdida inesperada e incomprendida.

Fuimos, somos y seremos,

simple y seguro,

misterio y penumbra;

¿podremos en algún momento alcanzar la eternidad?

La "nada" y el "todo"

La materia que se disuelve;

la energía que no se destruye y se regenera,

esta vez solo podremos mirar, escuchar, oler, saborear y sentir;

comprender toda la capacidad, aún no.

Sabemos lo que podemos,

entendemos lo que se encuentra a nuestro alcance y tememos a la incertidumbre.

Lo desconocido solo resalta esta confusión de lo que consideramos fuera de nuestro control.

Saltar en el tiempo y en el espacio solo será un elemento más del amplio catálogo de la ignorancia.

Nadie está exento,

todos lo sabremos a su debido momento,

cada quién en su propio formato;

lo importante de todo es que la ausencia necesita de un anhelo en construcción,

de una predicción imaginaria que nos otorgue a ciencia incierta un pequeño destello de esperanza temporal.

El universo es extenso,

Expansión y contracción de innumerables acciones.

El orden no se da por sí solo,

depende en gran medida de procesos que construyen y destruyen planteamientos,

uno de ellos es la física reconocida.

Cruzar el umbral es una obligación por designio eventual,

la memoria es insuficiente para recuperar el tiempo perdido,

aquellos momentos en los que creímos existir.

Todo tiene un ciclo.

Es posible trasladar nuestra memoria sin necesidad de saltar,

como el breve recordatorio que nos muestra una existencia sin reducción a lo percibido con cinco sentidos,

el sendero es más y más largo,

puentes que habremos de cruzar para establecer el dominio del sueño parcial,

un peldaño más abajo al verdadero salto.

Cuando lleguemos a este punto sabremos que la misión ha concluido,

y más acción habremos de encontrar.


Porque el futuro mismo es el verdadero camino a la eternidad.

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