
En el fondo de las emociones,
Existen fijaciones mundanas que se ocultan tras los escombros de un olvido improvisado,
Tomando en cuenta que existe miedo a los temores que conjugan y definen muchas veces nuestras acciones más discretas.
Es la fuente de la intimidad,
Consistencia de una basta profundidad terrenal,
Subsecuente,
Por ser esta una prolongada cadena de misterio escurridizo,
Lacerando la más arraigados deseos;
Algunas veces prefiriendo esconder minuciosamente este sin fin de eslabones híbridos y nebulosos,
Como friolentos calabozos que nos albergan,
Anhelando la salida mas próxima para escapar de forma rápida y precisa;
No sin antes adquirir una decisión pasajera,
Estructurada en pequeños fragmentos que conforman la tan conocida vergüenza humana.
Porque somos libres para hacerlo;
Para desvanecer obligadamente toda culpa de nuestra conciencia,
Todo peso inquebrantable que desgasta aquel lacerado escudo conocido como:
"integridad"
Medición de una rigurosa resistencia,
exponente de la debilidad,
con la imperfección que nos delata.
Es la limpieza de las almas,
que se quejan y deambulan sin dirección alguna al encontrarse prófugas de todo apego reflexivo,
Aterradas y confusas,
se pasean en aquel destino sin retorno,
Desde las arenas movedizas que consumen con voracidad los viejos recuerdos, las grandes proezas y los ideales más certeros.








