
Esos muros que nunca olvidan tras los vicios que humanizan,
Son las virtudes que yacen escondidas en un contexto surgido de las inclemencias de la vida que transcurre lentamente,
Como un grano de arena que manifiesta una serie en detalles, representan una conjunción de probabilidades y esperanzas fundadas en este recóndito y paralelo fragmento de universo,
Dimensión incomprendida en la cual no podemos mirar a nuestro rostro sin un reflejo fijo o por descripción de otra persona ajena a nuestra existencia corpórea;
Y son varias veces,
Miles de veces las que me he preguntado si verdaderamente todo lo que miro,
Lo que escucho,
Lo que huelo y lo que siento es tan solo un producto mundano,
Entre la imaginación propia o la voluntad de una esencia voluptuosa y obligada,
Una ficticia lamentación que provocamos a nosotros mismos,
Siendo presas inminentes de confusos y constantes hologramas,
Fijaciones mentales inusuales,
Con cimientos de carácter emocional,
Por consecuencia irracionales.

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