Sin rumbo fijo, el viajero simplifica sus emociones.

...y exploras las calles, alucinante viajero, distante y errante recorres el verde jardín de los fantasmas.

viernes, 14 de mayo de 2010

Prefacio (A27)


Como el sol distante entre las nubes,

mis reclamos estremecen;

soy el preso que del brillo de un ocaso se alimenta,

porque cuantifico mis plegarias.

Dulce clamor que con la calma de la tarde se repliega.

Siento la quietud de la esperanza,


con el viento que me envuelve,

entre los brazos de una sombra.

Conviviendo con el fugaz resplandor de un sol que se oculta,

para esconderme del nocturno sabor con la manta que oscurece.

Es una tarde lluviosa y me encuentro aquí,

escribiendo;

porque está en lo más profundo,

y es necesario explorarlo,

para sentirme más tranquilo,

para después mostrarlo.

Simplemente:

la catarsis del alma en desvelo.

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