Sin rumbo fijo, el viajero simplifica sus emociones.

...y exploras las calles, alucinante viajero, distante y errante recorres el verde jardín de los fantasmas.

viernes, 14 de mayo de 2010

Observación Temporal (A27)


Una explosión de sensibilidad no es común en estos tiempos,

porque las personas hoy en día están sujetas a sufrir de soledad e individualismo;

individuos encasillados por un escudo forjado en la indiferencia,

melancolía del interior que produce antipatía.

Es el precio que se cobra por un aumento en el vacío,

la rapidez de un mundo que se mueve constantemente por la continua marea tecnológica,

con facilidades para realizar las acciones cotidianas mas elementales.

Es la pérdida de valores con un deceso en la creatividad de los seres actuales,

desatando consecuencias garrafales dentro de la oleada que los envuelve en llanto y en miseria.

Una pesada manta que cubre de la cabeza a los pies,

Que no permite mover y respirar libremente,

Porque nace la angustia,

desesperación que agita con reproche e insistencia.

Es la pieza diluida en el mar a la deriva,

Con la bruma que disipa,

absorbente,

repentina y decadente.

Es la estirpe que huye del delirio surgido del riesgo,

que la mayoría no está dispuesta a correr,

porque ya no existen causas,

no hay verdaderos anhelos,

valores e ideales absolutos que rijan a las personas por el sendero de la imaginación.

Es por esta razón que existen momentos en los que la incomprensión hacia mi propio entorno se manifiesta en un acto tan constante,

que por instantes imagino ser un prófugo temporal,

perdido y atrapado en una época sin fundamento.

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