Sin rumbo fijo, el viajero simplifica sus emociones.

...y exploras las calles, alucinante viajero, distante y errante recorres el verde jardín de los fantasmas.

lunes, 6 de diciembre de 2010

Oculto en el ser (A27)


Inmersos en la profundidad de nuestro ser,

casi nunca pensamos en las consecuencias al realizar lo cotidiano.


Cuando el instinto flagela al rostro de la conciencia,

la existencia que anhela su propio extravío del sendero de la rectitud.


¿Para qué intentar llegar a la perfección si esta se acerca a través del error?


Lo incorrecto se torna correcto al transcurrir este prolongado distanciamiento entre pasado y presente inmediato.


Soledad que nace por una aferrada necesidad de compañía.


Inesperada autoayuda al buscar remedio del imperativo consejo de otros seres más preocupados por sobrevivir.


Un intento más para desahogar esta tristeza,

vieja inqulina de los ayeres más oscuros.


-Nos encontramos ocultos en el ser-


Autocompasivo consuelo en una tormenta invisible a los ojos de los demás,

aquellos que por fuera ríen y que por dentro lloran desconsolados.


Desesperados por salir,

nos resigna la rutina repetitiva de esta función terrenal;

y a la vez nos entusiasma una salida tan incierta como obligatoria:


La muerte.





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