Sin rumbo fijo, el viajero simplifica sus emociones.

...y exploras las calles, alucinante viajero, distante y errante recorres el verde jardín de los fantasmas.

jueves, 25 de noviembre de 2010

Extinción o evolución del ser (A27)


...me pregunto desde adentro:
¿Para qué nacemos tantos?


¿Para qué cubrir tantas necesidades; fisiológicas y emocionales?


¿Para qué crecer, desarrollarse y adaptarse al engranaje de un sistema ya establecido?


¿Para qué tardar tanto en construír cuando todo se destruye en pocos momentos?


¿para qué escuchar, si el silencio de la palabra es el eco sigiloso de una sociedad arraigada a su propia sobrevivencia?
¿Para qué eliminar la vida, si está volverá a regenerarse?
...te pregunto desde afuera:


¿para qué llegar a la cima, si no siempre estarás ahí?


¿para qué buscar la inmortalidad, si a la muerte no podrás evadir?


¿Para qué acumular riqueza y conocimiento, si nada te habrás de llevar?
¿Para qué aferrarte a los que se van cuando te quedas, y a los que se quedan cuando te vas?


¿para qué preguntar, si la respuesta habrás de encontrar?


fuí, soy y seré.


¿Qué camino elegir, cuando el tiempo transcurre inevitable por el sendero de la orientación?


Extinción o evolución del ser.

miércoles, 24 de noviembre de 2010

... y en silencio te he gestado (A27)


Sin decir a donde,

recorro el camino de tu angustia;

sin decir en qué momento,

busco la huella de un paso tuyo.

Sin definir con qué método,

analizo la historia de tu origen.


Sin decir nada,

te digo todo;

vasta con una mirada...

... y si no puedo mirar es suficiente con exhalar un suspiro al aire,

recordando tu nombre,
por la voz interior de un instante;

frases desesperadas por escapar de su exilio.


¿Hasta cuándo habrán de permanecer prisioneras?


No al encierro,

sí al encanto;

no a la negativa,

sí a la posibilidad.


Sin decirte,
lo pienso;

sin pensarlo,
te digo todo.


viernes, 5 de noviembre de 2010

Nacer para morir (A27)


No me había percatado de lo valiosa que es la vida al saber que se puede perder en cualquier momento y por cualquier circunstancia;
que su transcurso está plagado de pendientes y estos no terminan aún después de partir sin nadie y sin nada.

Siendo tan vulnerable,
pienso en esto cuando el sueño rebasa a la inquietud,

la fragilidad en mi humanidad está presente todos los días con limitaciónes físicas y mentales que no responden con afinidad hacia mi propia imaginación y curiosidad.

Ahora es cuando,
mañana quién sabe,
Dios dirá...

...simplemente,

me encuentro varado como la sirena que escapa a su realidad inmediata,
esperando que la marea ascienda y venga por ella;

la artillería de mi pensamiento responde a la de un aferrado coleccionista de recuerdos y conocimiento.

Experiencia que sirve para conservar la poca cordura que aún me resta depués de enfrentar tantos episodios de realismo y de crudeza.

La vida no es cosa sencilla,

certera respuesta que de vez en cuando reafirma mi precarea condición humana.


Porque los fantasmas ya descansaron...

...y yo sigo en la espera.