Sin rumbo fijo, el viajero simplifica sus emociones.

...y exploras las calles, alucinante viajero, distante y errante recorres el verde jardín de los fantasmas.

miércoles, 3 de agosto de 2011

Homo (A27)




En las inmediaciones de un recóndito laberinto,


conservo la calma para adaptarme a su infinita existencia,


multifacético espacio de realidad e imaginación temporal,


diluído en tan solo un diminuto fragmento de ilusión prematura;


solitario viajero que desconocido emerge de su profundo letargo después del trayecto;


su llegada provoca la dicha y al mismo tiempo la decepción del que crea.


Fragmento en constante desarrollo y permanencia,


eres la especie que emerge perdida entre los escombros de sus antepasados,


la naturaleza que cobija tus pasos acelerados en el sendero de los deseos,


libertad y elección que emanan del interior en una manifestación de fe y conocimiento;


adelante,


prosigue;


no te detengas,


no te destruyas;


fiel a la continuidad, es tu continuidad.


Ahora es cuando comienza el dilema más importante:


Evolución o extinción de la vida misma;


el privilegio del ser,


y el de llegar a todos lados.

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