
En las inmediaciones de un recóndito laberinto,
conservo la calma para adaptarme a su infinita existencia,
multifacético espacio de realidad e imaginación temporal,
diluído en tan solo un diminuto fragmento de ilusión prematura;
solitario viajero que desconocido emerge de su profundo letargo después del trayecto;
su llegada provoca la dicha y al mismo tiempo la decepción del que crea.
Fragmento en constante desarrollo y permanencia,
eres la especie que emerge perdida entre los escombros de sus antepasados,
la naturaleza que cobija tus pasos acelerados en el sendero de los deseos,
libertad y elección que emanan del interior en una manifestación de fe y conocimiento;
adelante,
prosigue;
no te detengas,
no te destruyas;
fiel a la continuidad, es tu continuidad.
Ahora es cuando comienza el dilema más importante:
Evolución o extinción de la vida misma;
el privilegio del ser,
y el de llegar a todos lados.
