Sin rumbo fijo, el viajero simplifica sus emociones.

...y exploras las calles, alucinante viajero, distante y errante recorres el verde jardín de los fantasmas.

lunes, 11 de julio de 2011

Destino (A27)




Quiero agradecer a la vida misma,

por sumergirme en la eterna contemplación de la satisfacción;

por entender que la circunstancia se acomoda como una pieza de ajedrez dentro del tablero,

la mano que la mueve es tan invisible e incomprensible como la fe misma.

Fracasos que existieron y que al mismo tiempo contribuyen al descubrimiento de uno mismo,

objetivos que llegan para contemplar el camino elegido.

¿De donde provenimos?

¿hacia donde vamos?

¿en qué forma caminar por el sendero?

¿cómo y cuándo elegir?

preguntas que llegan y se van,

como el tiempo real que corre sin detenerse;

la imaginación que resurge de recónditos atardeceres para atestiguar nostálgica,

los elementos esenciales para cumplir con un Destino cada vez más detallado...

no es necesario intentar analizarlo desmembrándolo en prioridades, necesidades y conceptos,

se trata de comprenderlo,

de disfrutarlo,

de vivir por uno mismo y para los demás.


Gracias por aquellos que dieron el salto más prolongado,

que apredieron,

que enseñaron,

que confiaron,


y que amaron.

No debemos olvidar su legado.

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