
Verde primavera,
llegas puntual a la cita,
Atestiguas la noche templada por luceros color ámbar,
Nocturna,
Sigilosa respiras presurosa y contradictoria,
Al no desear extinguirte con rapidez momentánea,
Simple presente,
El instante es reflexivo,
aunque diferente en intensidad.
Aumentando la escala,
conozco y a la vez desconozco;
El encanto del tiempo que transcurre en otra época,
donde se acorta el distanciamiento;
disminuye y se evapora en un reflejo borroso y nítido,
tomando forma cuando se disipa en la espesa lejanía.
Y sigo preguntando:
¿Es que me atrae o me aleja?
¿Es que te aleja o te atrae?
Un remolino retroalimenta nuestras presencias,
Conjuntas o separadas,
son producto de un juego confuso,
Soberbio e intransigente.
Reunámonos,
Conectando nuestros censores con los hilos de este sueño,
Nuestro sueño,
unificándolo,
aunque fuese por un breve momento.
Despierto consciente,
al estar hoy,
Pensando aquí, pensando allá;
Distraído como siempre,
Viviendo en silencio,
y observando esta ventila inquieta,
con tu nombre afuera.

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