
(I)
Quisiera apartarme un poco del mundo;
de sus habitantes,
de la virtud y el defecto;
de la fe,
de la moral;
de la ley y la utilidad.
Un amargo semblante que cruza por el reflejo de la angustia,
donde el tiempo transcurre para cambiarlo todo.
Sin excepción o privilegio, se percibe una decepción vitalicia,
falta de libertad para liberarse,
escasa sinceridad al establecer un criterio,
idealizando a la certeza de un solo lado;
profundo distanciamiento de la evidencia,
inevitable incapacidad para reconocer y soportar la verdad.
(II)
La sonrisa de los excluídos es la esperanza de la eterna resignación;
el marginado que se resguarda en el refugio de la incredulidad,
promesas que no se han de cumplir, es el destierro de los fieles temerosos;
alma de los olvidados que sacrifican satisfaccón para sobrevivir entre los escombros.
Simplemente,
la necesidad para algunos privilegiados es la existencia de millones de historias en el anonimato;
Desposeído, sobrevives la rutina de una realidad implacable.
Posiblemente,
La continuidad de un pequeño proceso en la escala universal.
