Sin rumbo fijo, el viajero simplifica sus emociones.

...y exploras las calles, alucinante viajero, distante y errante recorres el verde jardín de los fantasmas.

martes, 14 de septiembre de 2010

Bicentenario de una independencia lejana.




Bicentenario mexicano,

celebración esperada por tantos seres inmersos en la pobreza y algunos otros en la opulencia.

En plenitud y decadencia,

la mayor parte del México contemporáneo "celebra" este bicentenario.

Son los héroes que nos dieron patria,

los que ya se encuentran ausentes desde hace poco menos de doscientos años,

bien o mal, sus nombres son escritos y pronunciados en la actualidad de nuestro tiempo.

Momentos lejanos con similitudes en el desgaste y las heridas manchadas por la sangre;

tiempo distante con diferencias marcadas en la construcción de una nación,

una lucha que casi siempre representó los intereses de los marginados y la condena de los oprimidos.

El himno con el grito de guerra:

la impotencia que emana de la mas profunda crisis de identidad ancestral.

El encuentro entre dos mundos:

La causa que nació de la liberación ante la invasión extranjera,

ahora se torna liberación de nosotros mismos como país independiente,

el mal que siempre existe y que arrasa con tantos.

Culpando a terceros,

no se admiten errores,

siempre buscando justificación ante la inevitable tragedia,

ocurriendo lo contrario únicamente hasta el arrepentimiento.

Fuímos y a la vez somos lo que juramos destituir por una desdesperada huída hacia la libertad.

Motivados por la crisis de la existencia: conspiraron, lucharon, murieron y destituyeron.

Pelearon aquellos lideres con sus ejércitos muchas veces sin saber a ciencia cierta porqué o para quiénes hacerlo.

Ahora,

la verdad se distorciona por la pluma y voz de aquellos que en realidad si saben porqué y para quiénes lo hacen.

Simplemente,

¿porqué celebar lo que hace tanto tiempo terminó?.

"Sepan que nosotros respetamos a los ausentes, no podríamos cuestionarlos de manera individual o colectiva porque jamás los conocimos personalmente, pero si vamos a comer antojitos, quemar cohetes, tomar hasta caernos, tocar nuestras trompetas de cartón, dar un fuerte grito, despilfarrar hasta el último centavo en desfiles, espectáculos y producciones televisivas será más por diversión y egocentrísmo propio que por "conmemorar" lo que para muchos representó más que una contundente victoria: una inevitable y violenta tragedia.
La guerra muchas veces es necesaria pero no por ello deja de ser trágica. ganes o pierdas, siempre tendrá altos costos materiales y humanos.
Verdadera convicción para conmemorar este bicentenario sería independizarnos de forma personal de aquellos lastres que cada habitante posee como mexicano.
conformismo, ambición, ignorancia, corrupción, violencia, egoísmo, racismo, resignación e indiferencia representan algunos factores importantes en la producción y reproducción del fracaso en nuestra propia historia. ¿sería correcto seguirla escribiendo día a día bajo el "yugo" de estos factores?
En nuestra opinión eso debe cambiar, y si es necesario conspirar lo haremos."